Ichinogozen Anzansui

Cuenta la leyenda que durante el periodo Muromachi, la hija del señor del castillo de Kutsukake pudo saciar su sed con el agua fresca de este lugar y así dar a luz sin problemas.
Desde entonces, decenas de mujeres embarazadas han visitado este santuario en busca de su agua fresca para rezar por un parto seguro.