Templo Gengakuji «Konjaku Enma»

Entre 1751 y 1764, una anciana que sufría de una enfermedad ocular le rezó cada día a la estatua de Enma Daio, hasta que esta deidad se le apareció en un sueño y le comunicó que le iba a entregar su propio ojo derecho.
Se dice que, como prometía esta revelación, los ojos de la anciana se curaron de repente y que renunció al «konjaku», su comida preferida, y empezó a ofrecérsela a la estatua como muestra de agradecimiento.
Desde entonces, se conoce a la estatua como «Konjaku Enma» y se ha convertido en objeto de culto.
Asimismo, en el recinto se encuentra también la estatua de un «Jizo de la sal» que alivia el dolor de muelas.