El pasillo adornado con faroles colgantes es impresionante

Se cree que el Santuario Kasuga Taisha se originó a principios del período Nara, cuando se consagró al dios Takemikazuchi-no-Mikoto en la cima del Monte Mikasa para proteger la antigua capital de Heijō-kyō, tras su llegada desde Kashima, en la actual prefectura de Ibaraki.
En el año 768 (Jingō-keiun 2), por orden imperial de la Emperatriz Shōtoku, se construyó el santuario en su ubicación actual. También se consagraron otras deidades: Futsunushi-no-Mikoto desde Katori (actual prefectura de Chiba), y Ameno-Koyane-no-Mikoto junto con Himegami desde Hiraoka (actual prefectura de Osaka).
Durante el período Heian, las visitas de la familia imperial y la nobleza se volvieron frecuentes, y con la instauración de las reconstrucciones periódicas cada 20 años, el santuario adquirió su escala actual.
A partir de la Edad Media, la fe se extendió entre los samuráis y el pueblo común, dando lugar a más de 3.000 santuarios filiales en todo Japón.
Dentro del recinto hay numerosos faroles colgantes y de piedra de diversas formas conocidos como "Mantōrō", muchos de los cuales fueron donados por gente común, lo que refleja la profunda devoción popular.
Cada año, durante el Setsubun (alrededor del 3 de febrero) y los días 14 y 15 de agosto, se celebra el ritual del “Mantōrō”, donde todos los faroles se encienden, creando una atmósfera mágica que atrae a numerosos visitantes.